Actividad social

Descubre cómo aprender a vivir en sociedad, en familia y en pareja. Tener actividad social con otras personas te ayudará a sentirte mejor en tu vida.

Vivir en sociedad es algo innato para el ser humano. De no haber vivido de este modo, no habríamos sobrevivido a lo largo de la historia. El ser humano unido, es más fuerte.

Las sociedades, desde que se tienen conocimientos, han basado su funcionamiento en la colaboración y la actividad social entre personas. Así hemos ido avanzando, adquiriendo destrezas, habilidades, conocimientos y mejorando la calidad de vida hasta llegar a nuestros tiempos.

Actividad Social - Hábitos Saludables de Vida

¿Qué es la actividad social?

La actividad social consiste en la relación que se produce entre las personas que viven en un mismo lugar. Esta relación hay que trabajarla para poder sobrevivir en armonía. En ocasiones no es una tarea fácil y requiere esfuerzo por todas las partes implicadas.

Es increíble como se ha evolucionado a lo largo de tantas y tantas generaciones. Aunque como nota negativa he de decir que la humanidad sigue cometiendo algunos errores que ya se cometían hace muchos siglos. La aparición de conflictos suele venir por la incapacidad de las personas para comunicarse correctamente. Además de una ambición que quiera sobreponerse ante todo lo que se interponga en su camino. Para evitar este tipo de comportamientos vamos a ver una serie de cuestiones que pueden ayudarte a evitar los conflictos con otras personas. Y si aún así se producen, que al menos encuentres la mejor forma de solucionarlos.

Actividad social como hábito de vida saludable

El tener una vida social activa es un signo claro de salud. La interacción con otras personas trae de la mano la utilización de la mente. Como consecuencia, te mantienes activo y sano. La comunicación a través del lenguaje es la clave. Necesitas establecer contacto habitual con la gente de tu entorno para sentirte mejor. Los humanos tenemos una necesidad constante de querer desahogarnos o contar lo que nos pasa a otras personas. Esa liberación que produce el hablar de tus problemas o virtudes, causa en ti un estado de bienestar que ayuda a que tu salud sea más fuerte.

La importancia de hablar con otras personas

“Hablando se entiende la gente”. Tirando de cultura popular nos encontramos con esta acertada afirmación. Pocos problemas existen en la vida que no se puedan resolver hablando. Utilizando las diferentes formas del lenguaje, ya sea la negociación o la simple charla distendida. Hablando se consigue llegar a acuerdos entre ambas partes y como consecuencia se evita un conflicto potencial.

A parte de la utilidad que tiene el dialogar con otras personas para resolver diferentes situaciones, puedes y debes hablar por placer con otra gente. Puedes compartir experiencias, intercambiar opiniones, reírte contando una anécdota, contar un problema que tienes,…

No está bien guardarse todo para uno mismo. La vida compartida es mucho mejor. ¡Ojo! no te estoy diciendo que compartas todo y con cualquier persona. Debes saber distinguir de que puedes hablar con cada persona que te encuentras en tu vida. Pongo un ejemplo para que se vea claramente la explicación. Probablemente, salvo que tu jefe sea muy enrollado, no vas a contarle una anécdota de tu fin de semana igual que se la contarías a una amistad.

La mejora de tu lenguaje te garantizará más oportunidades de éxito en la vida. Sabrás defenderte mejor en diferentes contextos y eliminarás muchas inseguridades de tus pensamientos. Te recomiendo que leas y que nunca dejes de aprender como comunicar mejor lo que sientes. El hablar es una gran terapia y encima es gratuita. Habla con quien quieras o necesites hablar, ¡pero habla!

La vida en familia

La convivencia en una familia puede resultar complicada entre hijos y padres. Más aún si añadimos abuelos, tíos u otras personas que tengan que vivir en la misma casa por distintos motivos. Normalmente, cuanta más gente vive junta en un mismo lugar, más problemas surgen.

En el caso de una familia con dos hijos (que actualmente es lo más habitual) la vida conjunta debe de partir del diálogo. En especial si los hijos están en las edades que marca la adolescencia. Es una etapa complicada para ellos porque aún están definiendo su personalidad. Sufren importantes cambios hormonales y muchas veces “no saben ni lo que quieren”. Ésto les genera una gran frustracción que sale a la luz en forma de discusiones con sus padres por casi cualquier motivo.

¿Qué hacer como padres en estos casos?

Paciencia. Es una etapa que tus hijos tienen que pasar obligatoriamente. A unos les afecta más y a otros menos, pero a todos les toca algo. Recuerda que tú también tuviste su edad y ese tipo de comportamiento. Lo mejor es que hables con ellos y que tengáis confianza para que te cuenten cualquier problema que puedan tener. De ese modo se sentirán más arropados y desde esa seguridad empezarán a forjar el tipo de persona que quieren ser.

No es fácil tomar esta decisión y mucho menos hoy en día con tantas influencias externas que reciben. Ya sea vía televisión o Internet, todo está plagado de estereotipos de personas “perfectas a los ojos de la sociedad”. Alcanzar esos estereotipos puede ser muy difícil (canones de belleza, fama, dinero,…) por tanto debes educar a tus hijos en la realidad en la que les toca vivir. Hacerles ser críticos con lo que ven. No es oro todo lo que reluce. Su educación debe basarse en los principios del trabajo y del esfuerzo para conseguir lo que se desea. Nadie regala nada, hay que ser constantes.

¿Qué hacer si eres un adolescente y tus padres son muy “pesados”?

Aunque no te lo creas, te entiendo. Entiendo que tus padres te puedan parecer pesados. Puede que estén todo el día diciéndote cómo debes hacer ésto o aquello. No te lo tomes a mal, puede que no sepan comunicártelo de la forma correcta pero lo hacen por tu bien. Cuando te hagas más mayor te darás cuenta de que todo lo que te decían era para que no cometieses los mismos errores que quizá ellos cometieron. Ver como un hijo tropieza en las mismas piedras que tropezaste tú, es difícil. Es inevitable que vayas a tropezar en muchas de ellas por mucho que te digan, pero si les escuchas y ellos te lo transmiten de manera adecuada, vas a evitar muchas caídas.

“Sabe más el zorro por viejo, que por zorro”. Con esta frase te quiero decir que la experiencia es un grado. Escucha a las personas mayores que tú y probablemente aprendas mucho de ellas. En su día también fueron jóvenes y cometieron estupideces.

Aprovecha sus consejos. Además ellos estarán encantados de que les escuches y crearéis un vínculo más fuerte como familia. También te recomiendo que realicéis actividades sociales juntos. No vas a ser aburrido porque de vez en cuando hagas un plan con tus padres. Podéis ir de excursión a hacer piragüismo por un río o a comer un helado en una plaza, pero hagáis lo que hagáis, disfrutad de ese momento.

La vida en pareja

La gran mayoría de las personas, a la larga, están destinadas a vivir en pareja. Al menos eso es lo que nos intenta imponer la sociedad actual. Cada uno es libre de elegir a su pareja. Lo que es evidente es que cuando ambos decidan convivir juntos bajo un mismo techo, van a surgir diferencias.

Pese a que compartáis muchas afinidades como pareja, cada uno habéis vivido en una casa diferente hasta ese momento. La actividad social que tenéis fuera de casa, normalmente, es muy divertida. La cuestión es que a partir de ahora (cuando tomáis la decisión de vivir juntos) vais a estar juntos mucho tiempo. Muchas parejas fracasan por los conflictos que pueden surgir en el reparto de tareas, la rutina, la falta de actividad social,…

No va a ser fácil, pero mi consejo es que tengas una mentalidad amplia y no seas egoísta. Sí, por naturaleza somos egoístas y miramos primero por nosotros y después por los demás. Yo te digo que hay más amor en el dar que en el recibir y por eso te pido que hagas un esfuerzo y des sin pedir nada a cambio a la otra persona. Si haces algo por ella, no se lo recrimines. Hazlo sin más. ¡Serás más feliz y tu pareja te sorprenderá con actos generosos y llenos de amor del mismo modo!

Ejemplos de actividades sociales

Podéis realizar juntos multitud de planes. Desde escapadas románticas en lugares con mucho encanto, ver un musical, ir a sesiones de monólogos de humor, actividades deportivas (si vuestra pasión es realizar todo tipo de ejercicio podéis consultar más información en la sección de actividad física), fiestas, cenas, actividades intelectuales de resolver retos,… La elección de la actividad social que queréis realizar juntos variará en función de la pareja y de sus gustos o intereses.

Todas estas actividades podéis realizarlas solos o con más parejas o amigos. Mi consejo es que en ocasiones vayáis con más gente y que otras veces lo hagáis solos. La pareja necesita su espacio para hablar y para pasarlo bien juntos. Está bien estar distraídos con amigos de vez en cuando, pero a la larga necesitáis conoceros bien y pasar tiempo unidos. Y no es lo mismo estar en casa viendo la televisión que estar en una montaña subiendo un sendero en el que uno necesita la ayuda del otro para continuar. En cada actividad se pueden generar distintos lazos en la pareja. Es por ello que debéis convivir realizando toda la variedad de actividades sociales que se os puedan ocurrir.

El compromiso, pieza clave

Las parejas que cada uno sale por su cuenta con sus amigos muy frecuentemente, se olvidan de que la pareja conlleva un compromiso. Si no quieres comprometerte con nadie, es mejor que no tengas pareja. La causa de ruptura más habitual que podéis observar es la falta de compromiso con la pareja. Si cada uno hace su vida por separado al final acaban separados. Hay que tener libertad para hacer planes distintos uno del otro, pero no debe ser la tónica general.

Si como pareja os cuesta llevaros bien o discutís demasiado, podéis consultar la sección de técnicas de relajación para parejas. Puede que seáis más compatibles de lo que creéis y no lo sabéis por una falta de comunicación o no saber expresar bien vuestros sentimientos.